Las historias mitológicas de mi tierra materna, Bretaña, me inspiraron profundamente desde que era un niño. En estos relatos, había algunos personajes que jugaban un papel crucial proporcionando apoyo, experiencia y herramientas para que los protagonistas superaran sus desafíos. Esta suerte de mentores, a menudo, ya habían pasado por situaciones similares.
Esta semilla, que quedó sembrada en mi imaginario, germinaría años después despertando mi vocación de servicio cuando estudiaba Sociología. Descubrí mi deseo de ayudar a otros, de generar un impacto positivo tanto en las personas como en la comunidad. Si algo pude aprender durante los voluntariados y los años de trabajo como educador social acompañando a rehacer sus vidas a personas en riesgo de exclusión social, fue la importancia que tiene el amar lo que haces.
A lo largo del camino, en momentos de frustración o desmotivación, comprendí que cuando te centras en aportar lo mejor de ti sin querer salvar a nadie ni agarrarte a los resultados, todo se transforma. Aprendí la importancia de la resiliencia, del sostén emocional, de la presencia y de la escucha desde el no juicio y el respeto.
Sin duda alguna, trabajar con seres humanos que pasan por tránsitos difíciles trae unos aprendizajes que nunca te darán los libros. Joyas valiosísimas que te llevas a tu vida y que te hacen necesariamente humilde y agradecido con ellos.
Simultáneo a todo mi desarrollo laboral, incorporé herramientas provenientes de la musicoterapia, la terapia transpersonal y el uso del arte gracias a formaciones especializadas y becas Erasmus+. También ha sido y continua siendo fundamental el trabajo en mi propio desarrollo personal. ¿Y no es curioso que terminara participando en una investigación basada en la metodología del “Viaje del Héroe”? Eso supuso para mí un puente natural entre mi pasión por las leyendas y la labor de servicio, permitiéndome trasladar estructuras míticas a procesos reales de cambio vital.
Por una de esas casualidades que nunca lo son, conocí un poderoso método de acompañamiento: el Coaching y decidí complementar mi formación con un máster profesional en el sector. Mi trayectoria laboral y vivencial me llevó de forma natural al Recovery Coach, una rama dedicada a acompañar procesos de recuperación de adicciones, codependencias y otros desafíos de la vida.
Como los mentores de las historias míticas de mi infancia, cuento con experiencias similares que me permiten acompañar cada uno de los procesos a un nivel profundo, empático y genuino.